Abatido velo la estampida de nubes
sobre tapete acuático. La soledad del viento
toca ventanas,
responden inválidas paredes,
su frío,
su hirviente jarro amargo.
¿Será la última cita?
Las charcas no son espejos sino fotos de un cielo triste,
vaporosos e-mails
disparados a nudos celestes.
No son figuritas el desfile de gotas sobre la calle nublada
sino disparos de salva,
sino súplicas de mar fuereño
lloviendo hacia arriba, hacia ventanas de dioses descuidados
que juegan a morir.
Martín Guerrero Ortega
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