Fúnebre suplicio el de la calle,
la calle estéril,
la calle puño sin lengua.
Aquellos se fueron en el tren de las doce,
estos sueñan reloj en mano
la angustia de la sombra.
Afuera los pájaros incuban en la noche
las silbantes balas.
Martín Guerrero Ortega
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